Los nutrientes (aminoácidos, ácidos grasos, vitaminas, antioxidantes, oligoelementos, concentrados vegetales, etc.) pueden ser muy útiles como apoyo terapéutico, pues su efecto, aunque más lento y gradual que el de los medicamentos, a la larga estimulan los procesos metabólicos y ayudan a restaurar la función y el equilibrio del organismo.
Los nutrientes aportan elementos fundamentales para la regeneración celular, potencian la función inmune, neutralizan las toxinas y mejoran la actividad enzimática. Contribuyen al funcionamiento optimo de las células en momentos de estrés y enfermedad y colaboran en el proceso de curación de una forma natural.
Los productos nutricionales pueden ser usados conjuntamente con la medicación convencional obteniéndose con ello mejores y más rápidos resultados y, salvo raras excepciones (dosis muy altas y prolongadas de vitaminas liposolubles, selenio o hierro), carecen de efectos secundarios y no producen metabolitos tóxicos.
Mientras que muchos medicamentos solo tratan síntomas, los nutrientes pueden ser utilizados para corregir las causas más profundas de la enfermedad y ayudar al organismo a reconducir sus procesos bioquímicas.
La efectividad del apoyo nutricional elegido depende de muchos factores, entre los que se incluyen: la naturaleza de la patología a tratar, es estado nutricional del animal, la dosis del nutriente utilizado, la experiencia profesional, etc.
A diferencia de un medicamento, en donde la dosis esta estandarizada, la dosis de un producto nutricional varia dependiendo de la condición del animal, de su edad y de su estado nutricional.
El apoyo nutricional no depende por tanto de la administración de una dosis concreta tal como se hace con un medicamento que debe utilizarse a la mínima dosis efectiva para evitar efectos tóxicos secundarios. La experiencia ha demostrado que los mejores resultados se obtienen dando al principio dosis altas o de recarga inicial para saturar los tejidos y optimizar así la absorción. El exceso de suplemento nutricional es generalmente metabolizado y eliminado sin problemas. Al principio la actividad enzimática asociada con el producto es baja por la falta de sustrato disponible, pero la actividad aumenta, a lo largo de los días y las semanas, conforme se alcanza el equilibrio. Una vez obtenidos los efectos esperados (entre 3 y 6 semanas aproximadamente), la dosis puede ser reducida a un nivel de mantenimiento. Como ejemplo de este proceso se puede observar lo que ocurre claramente en los procesos de degeneración articular al ser tratados con los condroprotectores, de todos conocidos, y que necesitan ser administrados durante tiempos prolongados par obtener resultados objetivos.
Las dosis que se sugieren con cada producto son orientativas y pueden modificarse de acuerdo al protocolo comentado anteriormente.
Otra consideración a tener en cuenta al utilizar nutricionales como apoyo terapéutico es el de respetar el concepto de "sinergia"
El efecto de un producto se ve enormemente potenciado si se combina con una amplia batería de sustancias ya que "en equipo" hacen mejor su trabajo. El efecto de la Vitamina C, el betacaroteno, el selenio y la vitamina E se potencia ampliamente si se combinan con otras sustancias como el ácido alfa-lipoico, los bioflavonoides, el zinc y otros compuestos que existen en el mundo vegetal. Aparte de ello, este enfoque mejora considerablemente la biodisponibilidad del nutriente individual.
En general la terapia nutricional no produce la eliminación dramática de los síntomas de la enfermedad, pero su uso proporciona unos resultados a largo plazo más estables. Como parte del protocolo terapéutico, el programa nutricional trabaja en el sentido de amortiguar las causas primarias de la enfermedad y favorecer el proceso regenerativo. |