|
La obesidad y el sobrepeso son un problema frecuente en gatos y representan la forma más común de malnutrición que deben afrontar los veterinarios hoy día. La causa más importante es la sobrealimentación, que hace que exista un superávit persistente de energía que se acumula en forma de grasa. Los estudios han revelado que un 19-40% de los gatos tienen sobrepeso o están obesos, y el problema aumenta con la edad. Una pérdida de peso segura y efectiva debe tener por objetivos la pérdida de grasa, el mantenimiento de la masa de tejidos magros (musculatura), y la mejora del comprometido metabolismo de los hidratos de carbono. Todo ello está destinado a que el animal esté En Plena Forma.
Antes de empezar un programa de pérdida de peso debemos calcular el Peso Corporal Ideal (PCI) de los pacientes. Para ello tendremos en cuenta la exploración física, los signos de condición corporal (SCC), la historia clínica del paciente, los estándares de raza o tipo, y la opinión del cliente y el veterinario. El sobrepeso y la obesidad conllevan una serie de problemas potenciales como la diabetes mellitus (diabetes por azúcar), enfermedad del tracto urinario inferior (cistitis), y lipidosis hepática (hígado graso). La castración puede incidir de forma espectacular sobre el requerimiento diario de energía de mantenimiento, por lo que la administración de una dieta Light (baja en grasa y energía) tras la intervención puede compensar la ganancia de peso potencial.
Las consideraciones nutricionales del manejo de la pérdida de peso incluyen:
(1) La administración de una dieta con una densidad calórica reducida para cubrir el 60% del Requerimiento Diario de Energía (RDE) calculado para el peso ideal (RDE en gatos = 50–60 x [PCI en Kg]).
(2) Un estudio ha revelado que pueden emplearse niveles normales de fibra para conseguir una pérdida de 1,5% del peso cada semana y una reducción global del 32% de la grasa corporal y sin evidencia de lipidosis hepática.
(3) Los niveles altos de proteína de origen animal ayudan a mantener la masa muscular magra y a compensar el riesgo de lipidosis hepática
(4) La L-carnitina, una sustancia parecida a una vitamina, favorece la obtención de energía de los ácidos grasos. Los estudios han demostrado que los gatos alimentados con una dieta con L-carnitina, en comparación con los alimentados con una dieta sin L-carnitina, pierden más peso y grasa corporal incluso cuando tienen libre acceso a la comida. La L-carnitina favorece la conservación de los tejidos magros (musculatura), y varios estudios han demostrado que la suplementación de L-carnitina puede reducir los cambios metabólicos asociados con la lipidosis hepática.
(5) El control de la glucosa puede estar obstaculizado en gatos obesos como consecuencia de la resistencia a la insulina. El almidón es el componente primario de la dieta responsable del aumento de glucosa en sangre justo después de las comidas. Las distintas fuentes de almidón pueden ocasionar respuestas glicémicas distintas (liberación de glucosa e insulina). En gatos, el arroz ocasiona las mayores respuestas de insulina, por lo que está contraindicado en gatos con un control pobre de la glucosa (como en la diabetes, obesidad o envejecimiento). El maíz y el sorgo favorecen un mejor control glicémico al provocar una liberación pospandrial más controlada de glucosa e insulina.
(6) La mejora del metabolismo de la glucosa a través de la potenciación de la actividad de la insulina se consigue con el cromo. La suplementación de cromo durante la pérdida de peso puede ayudar a mantener la masa corporal magra a expensas de la grasa.
Se ha valorado la dieta baja en grasa y fibra Eukanuba Veterinary Diets Restricted Calorie Formula para Gatos en gatas castradas con sobrepeso. Se administró la dieta durante 16 semanas para conseguir una pérdida semanal del 1,5% del peso.
En conjunto, se consiguió una pérdida del 21% del peso, con una pérdida de casi el 50% de la grasa corporal a las 16 semanas, y mejorando el valor de condición corporal en un 34% (fig.1). La composición corporal cambió, pasando de un 71% de masa corporal magra (MCM; musculatura), 18% de masa grasa (MG), y 1% de contenido mineral óseo (CMO) al inicio del período de pérdida de peso, al 80% de MCM, 18% de MG, y 1,2% de CMO a las 16 semanas (fig.2). Los análisis demostraron que no hubo evidencia de lipidosis hepática en ningún punto del proceso de pérdida de peso. Este estudio demuestra que puede utilizarse una dieta baja en fibra y grasa para conseguir una pérdida de peso segura en gatos.
Por último, en efecto bumerang de ganancia de peso (recidiva) tras haber alcanzado el objetivo de peso puede ser más prevalente en animales a los que se permite un libre acceso a una dieta calóricamente densa. En consecuencia, las dietas de mantenimiento bajas en grasa (Light) tras la pérdida de peso ayudan a reducir este riesgo.
Como conclusión, podemos decir que el mejor método de control de la obesidad es la prevención. Sin embargo, cuando se nos presenta un animal obeso en la clínica veterinaria, debemos instaurar un control que incluya una nutrición óptima que permita perder peso de forma saludable y efectiva. El programa de pérdida de peso será un éxito siempre que cooperemos estrechamente con el propietario de la mascota.
©The Iams Company, 2000. Todos los derechos reservados. Iams, Eukanuba, |