|
El corazón del gato, tan generoso en ternura como es él, no es mucho más grande que una nuez. Pero, comparado con el nuestro ¡Se le sale del pecho! Para asegurar la difusión de la sangre por el conjunto del organismo, su “velocidad de crucero” es de 120 a 150 latidos por minuto.
En ese mismo tiempo bombea el equivalente del volumen total de sangre circulante, es decir, un cuarto de litro. Al realizar un esfuerzo o en caso de estrés, la frecuencia cardiaca sobrepasa en un tiempo record los 200 latidos por minuto con el fin de asegurar una mayor distribución de oxígeno y de energía a los músculos movilizados, así como al cerebro. Este último es el “director de orquesta” que coordina la contracción de los diferentes grupos musculares y permite la alta precisión de un movimiento, incluso a gran velocidad, y cambios rápidos de dirección.
El sistema nervioso del gato es tan complejo como el del hombre pero se singulariza por un cerebelo proporcionalmente más importante. Esta zona del encéfalo interviene en el equilibrio y control de las contracciones musculares. He aquí por qué nuestro felino es un trepador infalible, un equilibrista virtuoso que posee la facultad extraordinaria de girarse en plena caída para volver a caer sano y salvo sobre sus cuatro patas…¡Si no cae desde demasiada altura!
La taurina es un aminoácido implicado en el mecanismote contracción del corazón. Con tal fin, es utilizada en la prevención y tratamiento de enfermedades cardíacas graves, como la miocardiopatía dilatada. Como el gato no puede sintetizarla ( a diferencia del perro), su aporte alimenticio es esencial y está asegurado por el consumo de carne o de un alimento completo que la contenga en su forma purificada.
Protectora del corazón, también lo es de todas las células del organismo gracias a su acción contra los radicales libres, que la convierte en un antioxidante de calidad en la lucha contra el envejecimiento.
Fuente: Royal Canin |